Anecdotario: El parking que parece crecer cuando un avión parece escaparse

De no caber en ninguna parte a disfrutar de un servicio de aparcacoches. Estas cosas pueden ocurrir cuando viajamos a bordo del Road Safety Simulator, y de hecho ocurren. Llego al Aeropuerto de A Coruña con un par de horas de tiempo antes de que salga mi avión para pasar el fin de semana en casa, y busco el acceso al parking. ¡Vaya! Contra todo pronóstico y sin nada que lo anuncie con antelación, la altura máxima permitida a los vehículos que van a estacionar ahí dentro está limitada a 2,20 metros, y eso me deja fuera de manera automática.

Road Safety Simulator

Pregunto a un vigilante del equipo de seguridad dónde puedo aparcar, y por error me remite a un punto destinado a autobuses que aguardan pasajeros procedentes de algún vuelo. Que deje allí la furgoneta y espere. Bien, soy un tipo obediente y espero. Cuando el sentido común y el sonido de los grillos me hacen presagiar que estoy esperando en vano, logro hacerme entender a otro vigilante. ¡Ah, que lo que quiero es aparcar el vehiculo! Pues sí, eso he dicho a su compañero y aquí me tiene. Pues va a ser que no. Me dicen que en el Aeropuerto de A Coruña no se puede dejar estacionado un vehículo más alto de 2,20 metros, que no tienen sitio para un furgón como el nuestro. Pues vaya…

A todas estas, el aparcamiento está medio vacío. Bajo las marquesinas que dan sombra al suelo, pocos vehículos. En el carril que lo circunda, por el contrario, sólo faltan los Hermanos Marx y los dos huevos duros. Hay un batiburrillo de coches muy considerable, gente que viene a dejar pasajeros, gente que viene a buscar pasajeros, taxis, peleando por un hueco en un enjambre. Lo que se conoce como un señor caos de tráfico de coches mal parados y peor estacionados. En vista de que ahí no parece haber control alguno, obedezco y me voy, pensando dónde voy a aparcar el furgón antes de salir volando hacia casa.

Aeropuerto A Coruña

Comienza en esos momentos una rápida gestión por parte de PrevenControl para encontrar un lugar en el que dejar aparcado el Road Safety Simulator mientras el formador que lo conduce viaja hasta su casa para pasar el fin de semana. En primer lugar pensamos en un aparcamiento para camiones y me dirijo hacia él, pero se cumple la Ley de Murphy y el aparcamiento no aparece con facilidad, por mucho que el navegador de la furgoneta diga que sí.

Falta una hora para el embarque del avión. Mis compañeros descuelgan el teléfono y buscan la colaboracion de algún centro comercial próximo. ¿En su parking cabe nuestra furgoneta?, preguntan mientras me voy acercando a la zona comercial con el vehículo para intentar ahorrar algo de tiempo. No hay caso. Los establecimientos con los que hablamos por teléfono tienen parkings demasiado bajos. Intentamos contactar con las autoridades locales por si nos pueden orientar, pero no logramos que nos atiendan. Es viernes por la tarde y la hora de embarque cada vez se acerca más. Faltan 40 minutos.

Cámping

Pensamos en un camping que queda a unos kilómetros del lugar. Mientras avanzan las gestiones telefónicas que nos permitan dejar la furgoneta aparcada entre autocaravanas y tiendas de campaña, llevo el Road Safety Simulator hasta allí, confiando en que el taxi que necesitaré para viajar hasta el aeropuerto no se demore demasiado. Faltan 20 minutos para la hora de embarque.

Justo en el momento en el que llego a las puertas del camping nos dicen que no puede ser. El aeropuerto ahora mismo me queda a unos 20 minutos y el embarque comenzará en un cuarto de hora. ¿Qué podemos hacer? Cuando ya comienzo a vislumbrar una más que posible pérdida del vuelo, y empiezo a considerar pasar el fin de semana en A Coruña, me avisan desde PrevenControl: ¡Ya tenemos parking!

-¿Dónde?
-En el aeropuerto.
-¿Cómo? ¿En el mismo aeropuerto de donde he salido después de que me dijeran que allí no podría aparcar?

En el mismo. Desde PrevenControl han gestionado la recogida del vehículo por parte de una empresa de aparcamientos que tiene aparcacoches en el mismo aeropuerto y se llevan los vehículos a una base cercana. ¡Ya me lo podían haber explicado cuando pregunté hace un buen rato y me dijeron que me fuera de allí! Ahora ya vamos justos de tiempo: en cuestión de 10 minutos abren el embarque y tengo 20 minutos de camino, pero los aparcacoches me cogerán el vehículo al vuelo para que pueda dirigirme cuanto antes a la terminal, y así no perderé el avión.

Dicho y hecho, y todo sale a pedir de boca. Dejo la furgoneta en buenas manos y acudo rápidamente al control de seguridad de la terminal. Justo antes de pasar por el arco, llega corriendo el aparcacoches. Ha visto que en el furgón hay una maleta y me avisa de un posible olvido. Nada, es correcto que esa maleta esté ahí, le digo. Se trata de una maleta que me hace las veces de armario y que se queda en el vehículo siempre, para evitarme acarrear más peso de lo necesario en el avión.

Un susto menos.

Voy con el tiempo justo para embarcar antes de que se cierre la puerta y me quede en tierra, y es entonces cuando suena la alarma aleatoria del arco de seguridad. No, no llevo nada que esté prohibido, soy muy legal, pienso mientras me cachean. Paso por fin el control, recojo los bártulos y, justo cuando ya estoy buscando en las pantallas la puerta de mi vuelo y me imagino atravesando de un salto una verja que está a punto de cerrarse, al más puro estilo de Indiana Jones, leo lo que ahí dice: “Delayed / Retrasado“.

Road Safety Simulator

Relajación: tengo todo el tiempo del mundo.

Moraleja: Por mucho que creamos que tenemos claros nuestros planes de viaje, todos son susceptibles de cambiar en cualquier momento y sin pedirnos permiso. Y asumir eso cuando viajamos con un vehículo también es seguridad vial.

May 26 2014 Josep Camós Category: Noticias

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